Entra, sientate y disfruta!!! Estas en tu casa!!! - Eso sí, las cervezas y los panchitos los pones tú!!!!

domingo, 27 de septiembre de 2009

El Viaje


Aquella mañana de Septiembre cuando Sara levantó la persiana y vio el cielo gris encapotado se preguntó que había sido de la luz que la había acompañado en las mañanas de aquel verano. Alguien debería rendir cuentas y explicar donde se meten aquellos rayos de luz que no llegan. Aquellos que nunca más se posarían sobre su piel y que con el paso de los dias y las semanas la habían ido tostando ligeramente.


Sin embargo no serían aquellos rayos de luz los únicos que echaría de menos, y no le hizo falta más que darse la vuelta para contemplar las maletas preparadas y el neceser sobre el lavabo de la habitación.


Junto a todos los preparativos de regreso a casa, estaba la bici. La señora Antonella, la dueña de la posada, le había dicho que sería mejor que la guardase siempre en su habitación para que ningún viajero de paso se quedase con ella sin permiso y Sara desde el primer día le había hecho caso a aquella mujer que le había permitido quedarse con una habitación a cambio de 600 mil liras semanales y un poco de ayuda con el resto de viajeros.



Al principio a Sara no le hacía mucha gracia la habitación acostumbrada como estaba a las comodidades con que su madre le había rodeado desde pequeña, pero pronto se convenció de que quizás una de las mejores formas de rebelarse era encontrar un lugar nuevo para dormir y una tarea con la que pagarse su estancia, por lo que aceptó encantada. Las tareas en realidad no consistían en mucho más que en ayudarle a hacer las camas de algún que otro viajero que pedía habitación y hacer las veces de traductora cuando no les entendía.


Y eso a pesar de que al principio Malvia le había parecido la cuna del aburrimiento, un lugar donde pocas cosas que alterasen la rutina pudieran suceder, pero nunca un juicio previo pudo hacer mas justicia a la mala fama de los prejuicios. Lo que allí había encontrado ese verano no hubiera esperado encontrarlo por nada del mundo y mucho menos allí.


Lo cierto es que tras una salida precipitada por los frecuentes desencuentros con su madre, Sara se había enfrascado en un viaje tras otro, cómo si poniendo distancia por medio con madre fuera a solucionar todos sus problemas. Sus primeros destinos fueron Toulousse, Montpellier y Lyon, donde conoció a un grupo de estudiantes que estaban preparando una excursión en bici a Turín.


Solo la noche antes de que la expedición partiera y tras no menos de tres pintas de cerveza, Alecsia una de las estudiantes le propuso unirse a la aventura. Lo cierto es que ella nunca había hecho nada así, había viajado a Roma, visitado Lisboa, comprado ropa en Londres, pero siempre acompañada de su madre y de su tarjeta de crédito. Aquello era algo totalmente diferente.
Quizás fue precisamente por eso que aceptó, porque no lo había hecho nunca y así fue que a la mañana siguiente el grupo entero la acompañó a comprarse una bici.


Ahora recordando esos momentos se dio cuenta de que habían pasado ya diez semanas y miró con gratitud aquella bici que estaba aparcada allí, entre la cómoda y el lavabo.
Fue entonces, mientras Sara estaba absorta en aquellos pensamientos cuando el claxon del coche que pasaba a recogerla sonó. Bajó por las escaleras y se despidió de su casera dándole dos besos y dejándole el encargo de que al próximo viajero solitario que llegara a ocupar esa habitación se la regalara y le entregara una nota que había dejado atada al manillar explicando lo que aquella bicicleta había supuesto para ella.


Aquella noche al llegar a la casa de la que había partido hacia tan solo unos meses, Sara plantó las maletas en la puerta, llamó al timbre y cuando su madre abrió le dijo:
- Mamá antes de que digas nada tengo que decirte dos cosas, la primera es que no pienso ser abogada, y la segunda es que quiero que conozcas a alguien.
- Alecsia…

Pajaro Sunrise - Hungry Heart (Bruce Srpingsteen Cover)



Reparito 2.09

Pd. Que ganas tengo de que empiece el nuevo curso!!!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Todo Lo Que Muere


Todo lo que Muere, llegó a mis ojos después de la trilogía Millennium y como dije en su día, necesitaba apartarme de Lundgatanes, Kolfdrups, Annetas y demás universos suecorros de pro.

La elección no pudo ser mejor. Era otra novela negra, si. Pero Mas Negra Que Los Cojones de un Grillo. Para empezar el protagonista es un detective con la vida más jodida que uno se pueda iimainar, todo a su alrededor es tragedia.Todo. Y aún así el tipo intenta buscar al asesino de su esposa y de su hija, haciendo a veces lo correcto y a veces no.
El ambiente de la novela al leerla, casi se puede oler, lleno de chulos, matones de barrio, sicarios, policias corruptos... y sobre todo ambientes pantanosos, que recuerdan una y otra vez a los blues de Doctor john.

El personaje ha dado luhgar a una serie de novelas que procuraré leerme y de las cuales Todo lo Que Muere es la primera, y aunque al principio es de esos personajes que te caen como el culo, le acabas cogiendo su gracia y disfrutandolo como el Café Amargo.

Asi que quien quiera leerse una novela negra pantanosa, sudodora, y con un asesino muy muy muy hijo de puta y no apto para personas sensibles... ya sabe qué leer.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Memoria de un Accidente - Parte Primera

Era 26 de Julio, las siete cuarto de la mañana. Al llegar al semaforo en rojo detuve mi citroen saxo y esperé pacientemente a que se pusiera en verde. Era uno de esos momentos en que piensas "otro domingo más en que tengo que currar como un campeón", cuando sucedió todo.
Bueno todo no, en realidad solo fue el comienzo. Un Audi Q XXL embistió por detras a mi saxo conmigo dentro. Algo así como si Mazinger Zeta pillara a R2D2 y le pusiera mirando a Cuenca pero sin decirle ¡que ojos tan bonitos tienes tigretón!.

En aquel momento me bajé del coche y el otro conductor empezó a disculparse, así que no tardamos mucho en arreglar los papeles, serían unos quince minutos en los que por delante pasó la Ertzaintza y ni siquiera se bajó a ver que había pasado. Atareados ellos imagino.

Llegué a trabajar a las 8 y entonces hice a todo corrrer mi trabajo para largarme a la Mutua. Cuando me atendieron me hicieron entrar en una consulta en la que no me hicieron ninguna placa, solo me dieron un Voltarén inyectado en el culo y me mandaron a descansar a casa con la orden de trabajar al dia siguiente.

Si me dolía siempre me podía tomar unos Eferalganes.
Por supuesto al día siguiente me presenté otra vez allí y otro médico distinto cuando me atendió me dió una baja que al final se ha alargado un mes.

(Seguirá)